Las comunidades Ayllumarkas del pueblo de Queñuawichinca, en la frontera tripartita de Perú, Chile y Bolivia, denunciaron que elE stado peruano sigue abriendo pozos de agua a pesar de las graves consecuencias para la sobrevivencia de los pobladores y de sus animales que dependen de la existencia de afluentes y bofedales. Señalan que Naciones Unidas notificó al estado peruano para que paraliza la construcción de pozos tubulares y la sustracción de las aguas subterráneas efectuadas por bombeo, sin embargo se siguen perforando más pozos.