Las comunidades Ayllumarkas del pueblo de Queñuawichinca, en la frontera tripartita de Perú,Chile y Bolivia, denunciaron que el estado peruano sigue abriendo pozos de agua a pesar de las graves consecuencias para la sobrevivencia de los pobladores y de sus animales que dependen de la existencia de afluentes y bofedales. Señalan que Naciones Unidas notificó al estado peruano para que paraliza la construcción de pozos tubulares y la sustracción de las aguas subterráneas efectuadas por bombeo, sin embargo se siguen perforando más pozos.
El 23 de enero pasado, una misión de la defensa comunitaria verificó en terreno que los bofedales “jachajawira” de Ancomarca están completamente secos y la ausencia de lluvias no logran reverdecer los pastos de los que se alimentan sus alpacas y llamas.
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