Salil Shetty llama a empresas a abordar el impacto de sus actividades acorde a los derechos humanos

Jueves 27 de January de 2011

Salil Shetty, secretario general de Amnistía Internacional, ha pedido hoy a los líderes empresariales en la inauguración de la reunión anual del Foro Económico Mundial de Davos que aprovechen la oportunidad para abordar el posible impacto de sus actividades empresariales en los derechos humanos:
“Nuestro mundo, cada vez más globalizado, ve cómo un número creciente de poderosas empresas transnacionales se aprovechan de unos sistemas de regulación anticuados.
El sistema vigente favorece a las empresas. No está concebido para hacer cumplir la conducta corporativa ni para abordar la naturaleza cambiante de la economía global. Las personas que obstaculizan al desarrollo son consideradas, en el mejor de los casos, un estorbo; en el peor, una amenaza.
Hoy, dependemos demasiado de las empresas con buena voluntad y hacemos poco para tratar a aquellas que, en número mucho mayor, sólo desean obtener beneficios. Para que se produzca un cambio real, hace falta dar el paso fundamental que lleva de las normas voluntarias a las preceptivas.
Davos nos ofrece la oportunidad de dar ese paso. Este foro permite replantearse la forma de medir el éxito y de adoptar nuevas fórmulas que incluyan no solamente los beneficios, sino también las personas.
La prueba real para quienes se reúnen en Davos es si están dispuestos a involucrarse en, y reforzar, su compromiso con sus propios objetivos compartidos para contribuir a aliviar el sufrimiento de tantas personas.
Sigue sin estar claro si muchos de nuestros líderes empresariales aprecian aún plenamente el impacto que puede tener su trabajo en los derechos humanos. Y parecen más cómodos cuando se “recomienda” o “alienta” una medida que cuando se “exige”.  
Una de las “normas compartidas” de Davos debe ser que las empresas no cometan abusos contra los derechos humanos. Otra ha de ser que, si lo hacen, rinden cuentas de sus actos. Los llamamientos a la buena conducta son manifiestamente insuficientes. Hay que hacer cumplir unas normas básicas. A menos que haya un cambio real, un compromiso real, todo está listo para que aumenten la tensión, el sufrimiento y el descontento.
Aprovechemos la reunión de Davos para empezar a hacer un cambio real y significativo en la forma en que medimos lo que es importante.”