Contra el Terror, Justicia

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 La llamada “Guerra contra el Terror” ha conducido al menoscabo de una gran cantidad de derechos humanos. Los Estados recurren a prácticas prohibidas desde hace mucho tiempo por el derecho internacional, y han intentado justificarlas en nombre de la seguridad nacional.


Tras los ataques a los Estados Unidos del 11 de septiembre de 2001, el gobierno de George W. Bush declaró la “Guerra contra el Terror”. Desde entonces, diversos gobiernos no sólo han estado maltratando y torturando a presos, sino que además han intentado justificar tales abusos. En efecto, las personas atrapadas por los redes de esta “Guerra contra el Terror” son “terroristas sospechosos”, y en nombre de la seguridad del país, las autoridades de EE.UU. han autorizado el uso de técnicas de interrogatorio inhumanas, degradantes y crueles, que pueden equivaler a tortura.

Las fuerzas estadounidenses, con la convivencia de otros Estados (Pakistán, Alianza del Norte afgana...), han secuestrado a personas de todas partes del mundo, las han traslado contra su voluntad de un país a otro y las han sometido a torturas y malos tratos en centros de detención conocidos, como Guantánamo u otros lugares secretos. Dichos actos son siempre ilegales y niegan la protección de los Convenios de Ginebra.

 

Al tomar posesión de su cargo el 20 de enero de 2009, el presidente Barack Obama heredó un legado de tortura, impunidad y detención ilegal. Amnistía Internacional sigue haciendo campaña para que el nuevo presidente tomar medidas concretas para devolver Estados Unidos a la senda de los estándares internacionales de derechos humanos.

 

 


 

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